Memorias de mi vida en Cartagena
Desde que tengo uso de razón recuerdo a mi papá leyendo el periódico en casa, así que en algún momento de mi infancia empecé a tratar de hacer lo mismo, me parecía un superpoder que mi papá lograra ir leyendo el periódico a mano alzada sin que todos esos papeles se le cayeran; así que yo, en cambio, iba poniendo en el suelo las secciones que ya había leído —aunque siendo un niño en realidad solo las hojeaba— y después las juntaba todas para así no desordenar el periódico.
Solía hacerle muchas preguntas a mi papá de lo que veía en las noticias y con el tiempo me interesé sobre todo en leer las crónicas que salían en la sección cultural del periódico local. De adolescente también leí muchas biografías de personas que tenían un estilo de vida como el que yo quería vivir. A mis compañeros del colegio les obsesionaban otros temas, mientras tanto yo descubría mi pasión por las actividades artísticas y culturales, pero que tuvieran un sentido social.
Entre tanto conocí la historia de Martín Murillo y me gustaba mucho su proyecto de La Carreta Literaria, no había un mejor lugar para conocer a este personaje cultural que el Centro Histórico de la ciudad y casualmente un día mientras yo iba con mi mamá nos lo encontramos empujando la carreta cerca a La Puerta del Reloj... lo saludé y me trató como si me conociera de siempre, mi mamá sabía de mis intereses y mi forma de ser así que no le pareció extraño que yo se lo presentara con tanta familiaridad. Otro día cuando ya tenía como 14 años me lo volví a encontrar nuevamente —en el centro por supuesto— y como buen Promotor de Lectura me preguntó que estaba leyendo, yo me puse nervioso y no recuerdo ni qué le contesté.
Ahora ya es 2024, ha pasado más de una década, mi papá sigue leyendo el periódico aunque también aprendió como ver noticias en YouTube y a Martín quisiera encontrármelo de nuevo para que me pregunte otra vez acerca de qué estoy leyendo y hablarle no solo de lo que estoy leyendo sino también sobre las varias veces que he leído Proverbios y Eclesiastés de la Biblia, decirle que Dove de Robin Lee Graham es mi libro favorito, que me divierto mucho con los libros de Julio Verne y que ha sido un alivio leer a la Dra. Marian Rojas Estapé y al Dr. Mario Alonso Puig.
| Foto: carretaliteraria.blogspot.com |
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