Relato de barreras y estrategías en el aprendizaje de la Lengua de Señas Colombiana
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La inmersión en una nueva lengua plantea un campo fértil para la reflexión lingüística, especialmente cuando se trata de una lengua viso-gestual y espacial como la Lengua de Señas Colombiana (LSC). Este relato analiza las barreras que he enfrentado en mi proceso de adquisición de la LSC a través del lente de la teoría del signo de Ferdinand de Saussure, al tiempo que reconoce el apoyo fundamental y las estrategias que facilitaron mi avance. Mi experiencia de aprendizaje, marcada por una inmersión activa en la comunidad sorda a través de actividades religiosas y sociales desde mi adolescencia, me ha ofrecido una perspectiva particular sobre estos desafíos teóricos.
La Percepción de la arbitrariedad y las primeras interacciones sociales
Una de las primeras barreras se manifestó en la timidez al usar la LSC en público. Desde la perspectiva saussureana, esta reticencia inicial podría vincularse a la arbitrariedad del signo lingüístico. Saussure (1945, como se cita en Instituto Tecnológico Metropolitano [ITM], 2020) señala que la relación entre el significante y el significado es, en su mayoría, inmotivada, basada en la convención social. En su Curso de Lingüística General, Saussure (1945, como se cita en Instituto Tecnológico Metropolitano [ITM], 2020) afirma que "el lazo que une el significante al significado es arbitrario". Esta arbitrariedad se hace más evidente al usar LSC en un entorno predominantemente oyente, donde no siempre existe una conexión intrínseca y reconocible entre la seña y su significado para quienes no conocen la lengua. Esta falta de "motivación" en el signo, como la llama Saussure, hacía que el acto de señar se sintiera más "visible" y, en ocasiones, generaba incomodidad. Como experimentaba personalmente al encontrarme por ejemplo en un autobús del transporte público conversando con una persona sorda, esas conversaciones en LSC podían suscitar conjeturas e interpretaciones por parte de los otros pasajeros, subrayando la diferencia en el código comunicativo. Esta sensación de visibilidad, aunque basada en una diferencia lingüística, generaba una barrera social y emocional en mi disposición a usar la lengua abiertamente. En un contexto predominantemente oyente, esta falta de motivación intrínseca del signo en LSC se hacía más notoria. Sin embargo, la rica red de apoyo que encontré en la comunidad sorda, con diversos usuarios de la lengua, fue crucial para superar esta aprehensión inicial. La interacción constante y el apoyo de usuarios nativos de LSC, intérpretes, oyentes fluidos y hasta algunos sordociegos fomentaron un ambiente de aprendizaje positivo.
Superando las limitaciones léxicas iniciales: significante y significado en acción
Otra barrera inicial se manifestaba en el nerviosismo al interactuar a solas con personas sordas. En estas situaciones de comunicación directa, la ausencia de una "lengua puente" como el español me obligaba a depender completamente de mi comprensión y producción en LSC. Desde la teoría del signo, esto implicaba una necesidad crucial de internalizar tanto el significante (la forma en que se ejecuta la seña) como el significado (el concepto que representa). No conocer el significante de una palabra podía obstaculizar la comunicación, pero afortunadamente, el aprendizaje del alfabeto dactilológico en LSC se convirtió en una estrategia valiosa para superar estas lagunas léxicas. Al deletrear una palabra desconocida, casi siempre podía recibir de mi interlocutor sordo la seña correspondiente, estableciendo así la conexión entre el significante y el significado dentro del sistema de la LSC. Esta herramienta me permitió sortear la barrera de un vocabulario limitado inicial y fomentó una comunicación más fluida.
Estrategias para la adquisición léxica a través de la observación del significante
Una estrategia personal que adopté para superar la barrera de encontrar significantes desconocidos fue la observación activa y el registro descriptivo. Durante las reuniones en LSC, cuando un participante utilizaba una seña que no comprendía, tomaba nota en una libreta de su forma, dirección y movimiento. Por ejemplo, para describir lo que posteriormente aprendería que era la seña de zapatos anotaba algo así como: "seña con las dos manos empuñadas se golpean la una con la otra por los lados y hacia adentro". Esta aproximación se centraba en capturar el significante visual de la seña. Posteriormente, al finalizar el evento, buscaba a la persona que había realizado la seña para preguntar por su significado. A través de esta interacción social directa, lograba establecer la conexión entre la forma visual (el significante registrado) y el concepto que representaba (el significado), enriqueciendo así mi léxico en LSC de una manera contextualizada. Esta experiencia subraya cómo la naturaleza visual de la LSC requiere una atención detallada al significante para, posteriormente, acceder a su significado dentro del sistema lingüístico. Por otro lado, está experiencia también deja ver qué al adquirir una segunda lengua la curiosidad activa puede transformar una barrera en una oportunidad de aprendizaje.
La internalización de la linealidad según Saussure
Otra faceta de mi aprendizaje involucró la preparación para intervenciones en público, donde se me asignaba la tarea de reproducir o copiar narrativas en LSC. Mi proceso consistía en una inmersión inicial en el significado del texto en español, seguida de una observación detallada de la versión en LSC, prestando especial atención a la ubicación espacial de los referentes y a la manifestación de sentimientos a través de los gestos. Para facilitar la reproducción, desarrollé un sistema de anotación personal en español que, aunque incomprensible para un hablante de español no familiarizado con la LSC, capturaba la estructura y a menudo la semántica de la lengua de señas. Este método me permitía linealizar, en forma escrita, la naturaleza inherentemente viso-gestual-espacial y a menudo simultánea de la LSC. Como Saussure (1945) describe, "el significante, por ser de naturaleza auditiva, se desenvuelve en el tiempo únicamente y tiene los caracteres que toma del tiempo: a) representa una extensión, y b) esa extensión es mensurable en una sola dimensión; es una línea". En LSC, la simultaneidad de elementos requiere una estrategia para su producción secuencial y mis anotaciones eran un intento de traducir la estructura de la LSC a un formato secuencial para su posterior ejecución. La retroalimentación recibida de la las personas sordas al finalizar estas intervenciones era crucial para ajustar mi producción del significante, convirtiendo estas experiencias en valiosas lecciones sobre la estructura de la LSC.
Mutabilidad e Inmutabilidad: la dinámica de la lengua en la comunidad
Observar la coexistencia de la LSC estándar con las señas caseras y las variaciones individuales ejemplificó la mutabilidad inherente a las lenguas, en equilibrio con la inmutabilidad necesaria para la comprensión. La diversidad de formas de señar, lejos de ser un obstáculo insalvable, enriqueció mi comprensión de cómo la lengua se adapta y evoluciona dentro de una comunidad.
Por ejemplo he notado que las personas sordas que adquirieron la LSC tardíamente, a menudo desarrollando previamente sistemas de señas caseras con sus familias, tienden a utilizar señas que pueden ser más icónicas o descriptivas en comparación con las formas estandarizadas de la LSC. Estos sistemas de señas familiares, aunque funcionales dentro de su contexto inmediato, pueden diferir significativamente de la LSC utilizada en comunidades más amplias. Saussure (1945) aborda esta tensión al señalar que "la lengua es a la vez inmutable y mutable". La inmutabilidad, según Saussure, se debe a la "masa hablante" que "está atada a la lengua tal cual es". Incluso entre usuarios fluidos de la LSC, se percibe una cierta variabilidad individual en la producción de las señas, lo que podría considerarse una manifestación de la mutabilidad a nivel del "habla" individual. Si bien la gramática y el léxico fundamental de la LSC mantienen una relativa estabilidad que permite la comprensión mutua (una forma de inmutabilidad en el corto plazo), cada persona aporta su propio estilo al señar. Esta dualidad entre la estabilidad necesaria para la comunicación y la variación individual en el uso enriquece la dinámica de la lengua. La existencia de las señas caseras, por otro lado, subraya la capacidad humana fundamental para crear sistemas de significantes y asociarlos con significados en respuesta a la necesidad de comunicarse, incluso fuera de las convenciones de una lengua de señas establecida, para mí esto último ha resultado ser un aspecto interesante que he observado en mi inmersión en la comunidad sorda colombiana.
A pesar de los desafíos iniciales, mi inmersión en la LSC se vio enormemente facilitada por el apoyo de la comunidad sorda y el desarrollo de estrategias de aprendizaje activas. La teoría del signo de Saussure nos ofrece un marco valioso para analizar estos desafíos. Mi timidez inicial al usar la LSC en público reflejó, quizás inconscientemente, la arbitrariedad del signo para quienes no comparten el código. La exposición a una comunicación directa con personas sordas enfatizó la importancia de conocer tanto la forma (significante) como el concepto del signo (significado). Mis estrategias personales, como el registro descriptivo de señas desconocidas y la "traducción" mental de la estructura viso-gestual-espacial de la LSC a un formato lineal para las intervenciones, ilustran la adaptación necesaria para aprender una lengua con una modalidad diferente a la oral. Finalmente, la observación de la coexistencia de la inmutabilidad necesaria para la comunicación y la mutabilidad inherente al uso individual y al surgimiento de sistemas de señas caseros añade una capa más a la comprensión de la dinámica de la LSC como un sistema vivo y en constante evolución. Animo a quienes se inician en este aprendizaje a buscar activamente la interacción con la comunidad sorda, a observar con atención y a celebrar cada avance en la comprensión y producción de esta hermosa lengua.
Referencias
Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM). (2020, marzo). OVA - Introducción a la Lengua de Señas Colombiana (LSC): Aproximación a la teoría del signo. Unidad de Educación Virtual.
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