¿Dónde están las farolas?

Cartagena de Indias, D.T. y C.

En 2012 yo era estudiante de un curso de fotografía en la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar. Ese año, durante un trabajo de campo por el centro histórico, fotografié una farola con mi cámara análoga. Cielo azul, nubes blancas, sol reflejándose en el hierro y una composición fotográfica con la que practicaba la regla de tercios. 


Michael Salcedo Figueroa, 2012


No sabía que trece años después esa imagen se convertiría en evidencia de algo que está desapareciendo.


Hace alrededor de un año empezaron a quitar ese tipo de farolas originales en todo el centro histórico. Las reemplazaron con farolas de algún tipo de polímero. Los argumentos suenan bien, eficiencia energética, LED moderno, menos mantenimiento, resistencia a la corrosión. Pero es que esos argumentos vienen de la misma empresa que realizó el trabajo de reemplazar las farolas originales por unas artificiales. Ellos lo que hacen es diagnosticar un problema y vender una solución. Y ¿quiénes más evaluaron si acaso había manera de restaurar las mismas farolas originales y planear un mantenimiento ejemplar? 


Además, no puedo evitar preguntarme… ¿Dónde están las farolas originales? Esas decenas de farolas de hierro macizo forman parte del patrimonio de la ciudad. ¿En qué bodega están? ¿Las fundieron? ¿Se las regalaron a alguien? Lo cierto es que son bienes públicos y la ciudadanía tiene derecho a enterarse de cuál fue el manejo que se le dieron a estas farolas.


Es bien sabido que si alguien quiere modificar, por ejemplo, una ventana de su casa en el centro histórico, necesita permisos especiales. Pero las farolas, que también son patrimonio, las quitaron y no hay rastro de cuál es el proceso que se llevó a cabo. ¿Por qué lo que aplica para las fachadas de una casa en el centro histórico no aplica para las farolas?


Hoy volví al punto exacto donde tomé la foto en 2012. Quería saber si aquella farola seguía ahí o si la habían reemplazado. Paradójicamente la encontré. Sigue ahí. Es una de las pocas que quedan, entre las decenas de nuevas farolas artificiales. Pero está mal cuidada. Pintura descascarada, hierro oxidado, vidrios sucios, base agrietada. Parece que tuviera años sin mantenimiento. Y cuando miré el panorama completo, vi que al fondo estaban algunas de las farolas nuevas, brillantes, recién instaladas.


 Michael Salcedo Figueroa, 2025


Entonces entendí que se decidió gastar en reemplazar, no en preservar. Soy cartagenero. Nací aquí. Esta ciudad no es un museo que visito, es el lugar que habito. Y como habitante tengo memoria de cómo eran estas calles antes. Las farolas no son solo postes de luz. Son parte de nuestra experiencia de ciudad. ¿Cuántas conversaciones pasaron bajo su presencia? ¿Cuántos turistas y locales tenemos memorias alrededor de estas farolas? Cuando las quitan sin decirnos adónde van, están atentando contra un parte de nuestra memoria. ¿Dónde están las farolas que quitaron? ¿Las que quedan, las van a restaurar o también las van a quitar? ¿Quién decide sobre la memoria de esta ciudad? ¿Las empresas extranjeras y del interior del país que venden soluciones? 


Entre mi foto de 2012 y mi foto de hoy han pasado trece años. Es la misma farola, pero al mismo tiempo ya no es la misma. Mi fotografía de entonces, tomada en un trabajo de campo, ahora se convirtió en un documento. Ahora es una prueba de cómo estas cosas existieron y de cómo se veían antes de que se decidiera abandonarlas. 


Aún así, mientras aquella farola siga ahí, mientras alguien todavía pregunte por ella, significa que la memoria no se ha perdido del todo.


¿Dónde están las farolas que ya no están?


 Michael Salcedo Figueroa, 2025


*Producción escrita realizada en el marco del taller Memorias urbanas desde la voz de sus habitantes, organizado en el año 2025 por el centro cultural del banco de la República en Cartagena de Indias.

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